Somos Católicas
Una organización feminista, católica y progresista que defiende el Estado laico, los derechos sexuales y reproductivos y la libertad de conciencia de las mujeres desde 1994.
Desde 1994
Católicas El Salvador surge en 1994 como un grupo de reflexión y debate, cuyo objetivo fue cuestionar el rol de la Iglesia y del Estado sobre las desigualdades hacia las mujeres en El Salvador a partir de la post-guerra.
CDD El Salvador forma parte de la Red Católicas por el Derecho a Decidir de América Latina y el Caribe.
Católicas y feministas
Ser mujeres de fe y defender los derechos de las mujeres es coherente con el feminismo y nuestras creencias. Surgimos alzando nuestra voz y cuestionando el rol de la iglesia y los fundamentalismos religiosos que la jerarquía católica y el Vaticano imponen a las mujeres.
Nos convoca el derecho de las mujeres a vivir sus sexualidades y diversidades sin culpa y sin miedo. El respeto a la autonomía de los cuerpos y promovemos el derecho a decidir una maternidad libre y voluntaria.
Misión y visión
Lo que hacemos y hacia dónde vamos.
Misión
Somos una organización feminista, católica y progresista que asume la lucha por el respeto al Estado Laico, los derechos sexuales y reproductivos, la despenalización del aborto, la vida libre de violencia para las mujeres y la teología feminista por la despenalización de la conciencia y la autonomía de las mujeres sobre el cuerpo.
Visión
Ser una organización feminista fortalecida por las alianzas estratégicas a nivel local, nacional y regional; reconocida por promover el Estado Laico, la teología feminista y asumir la defensa de los derechos sexuales y reproductivos contra los fundamentalismos religiosos.
Principios
Cómo actuamos hacia adentro y hacia afuera.
Inclusión
Promovemos y ejercemos la inclusión, reconociendo que somos mujeres diversas que complementamos nuestras experiencias y habilidades en el accionar por los derechos sexuales y reproductivos, la laicidad del Estado y la teología feminista.
Igualdad
Promovemos la construcción de relaciones y derechos de igualdad y equidad entre mujeres y hombres.
Integridad
Actuamos en coherencia con nuestros valores y convicciones.
Valores
Lo que sostiene nuestro trabajo cotidiano.
Sororidad
Practicamos y fomentamos el apoyo, unión, respeto y solidaridad entre las mujeres frente a los problemas sociales que se presentan en los diferentes entornos.
Libertad de conciencia
Fomentamos la libertad de conciencia y cuestionamos el rol patriarcal del Estado para contribuir a romper las normas religiosas y filosóficas que impiden el respeto y cumplimiento del derecho a decidir de las mujeres.
Justicia social
Luchamos por una sociedad más justa: por la defensa y promoción de los derechos humanos, los derechos de las mujeres, la igualdad, la práctica de la democracia y un Estado laico.
Ejes estratégicos
Las cuatro líneas de trabajo que ordenan nuestras acciones.
01
Formación de las mujeres y diversidades.
02
Sensibilización de actores sociales, comunidades de fe y del Estado.
03
Articulación, diálogo social e incidencia política.
04
Fortalecimiento institucional.
Declaración política institucional
Estado laico
El término laico es muy cercano al de soberanía popular y no se opone a lo religioso ni a las espiritualidades expresadas en religiones escritas u orales, sino a las ideas teocráticas de la política (gobierno en nombre de Dios) y al autoritarismo de los dogmas que se intentan imponer como verdades universales para todos y todas.
Un Estado laico significa que iglesias y Estado están realmente separados, y no es neutral (aconfesional), ya que debe ubicar a las creencias en el ámbito privado, aunque los creyentes y sus organizaciones puedan tener manifestaciones en el espacio público. Esto resulta mucho más difícil en países con una larga tradición de influencia de la iglesia católica en el poder político.
El Estado laico implica que las religiones se sometan a las leyes comunes (en ese sentido es importante revisar los privilegios tributarios, educativos, y en materia de participación).
El Estado laico no debe reconocer a ninguna religión, son las y los creyentes quienes deben hacerlo. La democracia es laica o no es democracia. Un Estado y una cultura laica implica la pluralidad y la tolerancia, particularmente con respecto a minorías de cualquier naturaleza: religiosas, políticas, étnicas, de orientación sexual, entre otras.
Debemos exigir que se usen los marcos de derechos humanos como cartas dirimentes en terrenos de disputa, y que se institucionalicen las prácticas de respeto mutuo y participación social en la elaboración de políticas públicas.
A diferencia de otros períodos donde el conflicto entre el Estado moderno y la iglesia católica estuvo marcado por una cuestión de tributos, de propiedades de tierra, de regímenes políticos, en la actualidad el espacio del conflicto está dado por la sexualidad y el diseño de políticas públicas en materias de derechos sexuales y derechos reproductivos.
En El Salvador el Estado tiene prohibido, por mandato de la Constitución: establecer una religión o iglesia oficial; identificarse formal y explícitamente con una iglesia o religión; realizar actos oficiales de adhesión, así sean simbólicos, a una creencia, religión o iglesia, ya que estas acciones del Estado violarían el principio de separación entre las iglesias y el Estado, desconocerían el principio de igualdad en materia religiosa y vulnerarían el pluralismo religioso dentro de un Estado no confesional; tomar decisiones o medidas que tengan una finalidad estrictamente religiosa, mucho menos si ella constituye la expresión de una preferencia por alguna iglesia o confesión; adoptar políticas o desarrollar acciones cuyo impacto primordial real sea promover, beneficiar o perjudicar a una religión o iglesia en particular frente a otras igualmente libres ante la ley, pues esto desconocería el principio de neutralidad que ha de orientar al Estado, a sus órganos y a sus autoridades en materias religiosas.
Si bien la Constitución regula la laicidad del Estado, en la práctica se viola tanto desde la iglesia, los partidos políticos, grupos fundamentalistas y funcionarios/as del Estado; siendo este un tema de agenda principal para CDD.
Teología feminista
"Las mujeres se enfrentan a muchos siglos de poder y de contenidos teológicos considerados como la expresión histórica de la fe cristiana."
Ivone Gebara
Por lo que la teología feminista es la defensa de la dignidad de las mujeres, de su participación en la iglesia antigua como en la de hoy. Somos mujeres de fe, nunca dejamos de creer en el amor infinito de Dios, pero de un Dios que nos ama por igual, que nos hizo a su imagen y semejanza.
Libertad de conciencia
"Un verdadero Estado Democrático no impone miradas religiosas, mediante las cuales penaliza el derecho a decidir de las mujeres. La libertad de conciencia desde la religión católica es sagrada, es un derecho humano de mujeres y hombres, donde los Estados deben garantizar leyes que no violen la libertad de conciencia."
Fray Julián Cruzalta
Es un derecho humano fundamental que protege la libertad de conciencia de las mujeres y nos permite pensar y actuar con base en nuestras creencias. El reconocimiento de la libertad de conciencia se funda en el reconocimiento mismo de las mujeres y jóvenes católicas libres y autónomas para tomar decisiones sobre la sexualidad y la reproducción.
Sin laicidad no hay democracia
Esta identidad se traduce en acción concreta — conoce las campañas activas y súmate a la lucha por el Estado laico y los derechos de las mujeres.